Salpicando mi vida de inocencia llegó
nadie sabe de dónde, nadie sabe porqué
rumbeado por lares de largos caminos
eligió mi mundo y yo también me quedé.
Quedate un ratito más, abrazame despacio
que la carretera está cortada por muchachos
ellos reclaman algo y la verdad no me importa
todo es más justo en tus brazos.
Contame un cuento al oído, esos cuentos
que sabes, me gustan de tu boca
porque es tu historia y tus fantasías
lo que el amor en mí provocan.
Vayamos a ver la lluvia desde un balcón desnudo
vacío de nada y lleno de flores
que es allí dónde te espero
con tus arapos como escudo.
no te vayas que me quedo
no te quedes, ya no llores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario